Finalmente, y tras un corto camino que pareció muy largo, el equipo de Ramón Cabrero se consagró campeón del fútbol argentino por primera vez en sus 93 años de historia. Rompió una vez más con la hegemonía que suelen tener Boca y River –ya son tres torneos seguidos- y nadie podrá negar que se hizo justicia.
Si hubo un equipo en este Apertura que intentó jugar bien al fútbol, que tuvo en claro que era lo qué quería y que logro hacer frente a la irregularidad generalizada, ese equipo fue Lanús.
Y no es un detalle menor que, en un campeonato parejo por lo horrible que se jugó, en el cual no existió otro equipo que desplegara algunos minutos de buen fútbol, haya sido el Granate el que lideró el podio.
Segundo en esta lucha resultó estar Tigre, este equipo de Diego Cagna que, al igual que el campeón, hizo historia. Con un plantel que el DT supo mantener desde que lo agarró en el Nacional B, y con unas ansias por triunfar que no se compran en ningún lado, derrotó a Boca y a River, hizo suficientes puntos como para olvidarse del maldito promedio y obtuvo un segundo puesto que nadie podrá olvidar.
Por suerte este campeonato se va terminando y con él, ojalá se vayan los fantasmas de la irregularidad, del mal juego y de la violencia en el fútbol, que si bien no generó tantos asteriscos como en el torneo pasado, supo dejar su marca.




