…que por una vez no sea remera de rollinga mal puesto, tatuaje en el omóplato derecho de algún capitán de equipo de fútbol de barrio, holograma de revolución tecnológica, bandera de grupo intelectual devenido político, póster de colegio progre, símbolo capitalista, marketing de las afueras del concepto, victima de una votación ridícula, icono de un mito, algo que se dice, algo que se ve, algo que tan solo se ve…
40 años pasaron de la muerte del Che Guevara: para algunos, un asesino, para otros, un revolucionario en el sentido más hermoso del término. Lo cierto e innegable es que cuatro décadas de cambios y de capitalismo, no lograron apagar esa foto que según se comenta, al Che le disgustaba. Muchos cargan con la imagen sin saber muy bien qué significa. Los ideales y las palabras del médico argentino que hizo historia, para gran parte de la sociedad, permanecen dormidos.
Esa misma imagen fue icono en el Mayo Francés, y hoy, la cara del Che es pilar de numerosos estudiantes que creen que el cambio es necesario y posible. Porque Guevara no es sólo una alternativa política, surge como cambio de paradigma y afecta a todos los planos. Que lo genuino del cambio no quede en una imagen, y que revolución no sea mala palabra.-
Por Juan Torres López en simultáneo con Nadie Nunca Nada




