.jpg)
Hola, mi nombre es Bruno. Hace 23 años que nací. Hoy escribo desde Thailandia. Todavía hay días que me pregunto que hago por acá. Hace casi un año que estoy fuera de mi casa, trabajando y viajando por Nueva Zelanda, ahora de vacaciones por el sudeste asiático. Tras haber vivido en Nueva Zelanda por 9 meses, comenzó mi viaje dentro del viaje, Asia. Volé hacia Bangkok, estuve 2 días y me fui a India. Mi viaje por India ya terminó, pero es de eso lo que les voy a contar ahora.
Las costumbres son tan diferentes. Y esas costumbres te afectan y hacen pensar desde que te levantás hasta que te acostás. Fueron 20 largos días los que viví en india con Gabi y Herni (Gabriel y Hernán), amigos que conocí en Nueva Zelanda y ahora viajo con ellos. 20 días de impacto, de asombro, de desconfianza, de admiración, indignación, de fotos, muchos tipos de momentos. Todo esto por conocer otro tipo de realidad, la realidad de la India.
Las primeras horas fueron las de mayor incertidumbre y desconfianza. Salimos del aeropuerto de Delhi y nos tomamos un taxi con dirección al MAIN BAZAAR. El Chofer prefirió llevarnos a una agencia de turismo, eran las 12 de la noche , sin embargo estaba abierta. Un tipo en tan solo 15 minutos nos había diagramado todo el viaje de 20 días que íbamos a estar en India, muy rápido el Señor. Pensamos, dudamos, seguimos pensando y nos dimos cuanta que no podíamos tomar un decisión tan apresurada, acabábamos de llegar y el taxi nos llevo donde el quería. Decidimos buscar un hotel, cosa que tampoco fue fácil. El taxista nos llevo donde quiso, hubo un cambio de taxista por razones aun desconocidas para mí. Tampoco nos llevo al Main Bazaar. Logramos dormir en un hotel, esperando tener un panorama más limpio al otro día. Volvimos a intentar llegar al Main Bazaar, nos llevaron a un centrito, creímos que era el destino que buscábamos, sin embargo un día antes de irnos de India descubrimos que habíamos sido engañados. Main Bazaar es un conjunto de calles donde hay varios negocios, hostels, bares, un punto turístico desde donde conocer y partir de Delhi.
Así fue la llegada a India. No digo que cosas de esa índole no puedan ocurrir en otros lados, pienso que en india las cosas llegan a extremos todo el tiempo. Se considera a India un país espiritual. Creo que tiene una historia y aspectos de su cultura que entrarían en el rotulo de espiritual si agarras un catalogo del mundo. Pero catálogos del mundo no existen, tampoco existen países más espirituales que otros. La paz no está en un país (a excepción de Bolivia, donde si esta La Paz, jeje).
Creo que no existe ir en busca de la paz, ella esta dentro tuyo, no sirve ir a buscarla ni a India, ni a China, ni hacerse testigo de Jehová en Suecia u Argentina, predicando en brasil, o tomando te con ketchup. Son solo herramientas, al que le sirva, bienvenidas esas herramientas, cada uno tiene las suyas, yo tengo las mías, ninguna es mejor que otra. qué hice en India? Un poco de todo. Estuve en el norte, la región conocida como Kashmir, más precisamente en Srinagar. Predomina en paisaje montañoso, cielos celestes y atardeceres con soles intensos. Viví en un bote-casa (Houseboat) flotando en el lago Dal. Hice una excursión de 2 noches por la cadena montañosa más grande del mundo, Los Himalayas. Debo reconocer que no estoy muy en forma. En Argentina solía jugar al fútbol con amigos e ir en bici a todos lados, y el post Himalaya lo sentí en todo mi cuerpo. Volví a Delhi. Mucho ruido, millones de autos, motos, Tuctuc’s (son como triciclos motorizados que sirven de taxi), vacas por doquier. Una ciudad, muy grande, muy pobre, muy India. Recorrí los templos Indues, la Puerta de India, etc. Me fui a la región de Rajastan. Fui al desierto, nos reencontramos con más amigos de Nueva Zelanda, anduvimos en camello y acampamos en el desierto. Conocí templos, conocí otros pueblos. Fui a Varanasi, donde esta el río Ganga, en el cual creman y tiran a los muertos.
Pero lo que mas me asombró, como dije antes, es conocer otra realidad. La gente me miraba y se asombraba. Varias veces me pasó que me sacaran fotos, o que me pidieran que tuviera al hijo y me sacaban fotos con él. Una vez, se juntó muchísima gente alrededor mío, eran como 50. Me agarro mucha vergüenza. Esa es otra, hay mucha gente por todos lados, donde debería haber 2 o 3 personas, siempre hay 6 o 7, y al rato caen 3 mas. India es el segundo país más poblado del mundo, después de China. Nunca ví tanta gente durmiendo en la calle, tanta gente. Nunca sentí tanta impotencia. Nunca me estresó tanto el transito, miles de autos, motos, tuctucs, bicicletas, vacas, chanchos, todos juntos en la calle.
La realidad de India me chocó. La verdad es que fueron 20 días muy intensos y dejando India, todo se tranquilizo bastante. Estaba siempre aturdido de ruido, viendo a donde me llevaban, negociando precios. Estresante. Y no quería estar así en vacaciones. Es algo diferente, otra realidad. Y cuando digo otra realidad digo muchas cosas, otro sistema de relaciones. Vas por la calle, esquivando autos y caca de vaca, en medio de la pobreza pero nunca me sentí tan seguro en toda mi vida. Se que nunca ninguno de ellos me iba a hacer algún daño o sacarme algo. Podía colgarme la cámara del cuello y estaba todo bien, que si se te cae la billetera, te corren y te la devuelven. Cosas que pensás que se contradicen, pero no, nada se contradice, es otra cosa.
También ayuda a apreciar la realidad en que vivís, y no me refiero solo al hecho de que no me falta un plato para comer ni mucho menos, me refiero a lo que es ser argentino. Yo no soy nacionalista ni internacionalista, ni mercosur, ni cualquier cosa que exista. Para mí una persona que nació en X es igual a alguien de Z, lo diferente es la cultura. Y la verdad es que me gusta mucho la cultura en la que vivo, el amor, la forma de relacionarse, las costumbres. Nunca en todo el tiempo que viví en Nueva Zelanda sentí tantas ganas de volverme a mi casa, como sentí en India. Porque? porque es una realidad aun más diferente todavía (siendo la cultura kiwi diferente también).
Mi viaje continua. Viajando conoces más, te permitís ver más cosas de las que siempre estuviste acostumbrado. Conoces todo tipo de gente, descubrís otras formas de vivir. A su vez, es un desafío. También significa estar lejos de tu casa, sin tu familia y amigos, tener que resolver todas las cosas por uno mismo. El viaje que estoy haciendo es introspectivo, me descubro a mí mismo desde otro punto de vista y entiendo quién y cómo es Bruno. Quien soy yo y a donde voy a ir, todavía no lo se. Como dice Serrat, "Caminante no hay camino, se hace camino al andar". Me despido, hasta luego.




