Panorama político y social
La situación de la Argentina a pocos días de haber comenzado el año 2008, tiene varios hechos que destacar. La reciente asunción el 10 de diciembre de “la primer presidenta” (como aprecia que la llamen) de los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, es la continuidad del oficialismo en el poder, por medio del traspaso de mando de manos de su esposo Néstor Kirchner, hecho sin ningún precedente en un proceso democrático en el mundo.
La nueva gestión que se inició en la Ciudad de Buenos Aires al mando de Mauricio Macri con el partido Propuesta Republicana, principal oposición al kirchnerismo de cara a las presidenciales del 2011, tiene el apoyo del 60 por ciento de los habitantes de la Capital Federal y no están de acuerdo con las políticas del gobierno nacional.
A su vez, la sociedad argentina se encuentra divida. En las últimas elecciones nacionales la familia originaria de la provincia de Santa Cruz obtuvo el 45 por ciento de los votos en todo el país, y su inmediata perseguidora, Elisa Carrió, sólo obtuvo 23 puntos. Son tres fuerzas que se pelearan por el poder de la Casa Rosada en el 2011. La reciente confrontación de Macri con el histórico líder de la Central de Trabajadores Argetinos (CGT), Hugo Moyano, mostró que al jede de Gobierno no le tembló el pulso para enfrentar a los sindicalistas, cuestión que el oficialismo nunca concretó, sólo negoció.
En cuanto a la cuestión política interna, CFK tiene varios y cuestionados problemas por resolver en su gestión. La recomposición de la relación con el país hermano de Uruguay, y la inminente puesta en marcha de la planta española Ence, complican el panorama para el Gobierno; los hechos de corrupción que arrastra de la gestión de su marido, entre ellos: la bolsa con dinero con fajos del Banco Central encontrada en el despacho de la ex ministra de Economía, Felisa Miceli, las supuestas coimas pagadas por Skanska a funcionarios argentinos para realizar operaciones en el país y, el más conocido mundialmente, caso de la valija del prófugo Guido Antonini Wilson, que según las investigaciones a confirmar, habría estado en la Casa Rosada. ¿Habrá sido para traer el dinero para la campaña presidencial de CFK como asegura el FBI?. Este inconveniente es de fundamental importancia para el futuro de mediano y largo plazo del oficialismo.
Los problemas cotidianos aumentan en el verano argentino y también suben las posibilidades de falta de luz y agua, pero en un futuro no muy lejano la provisión de energía, problema frecuente en los países desarrollados, es una situación a tener en cuenta para los cuatro años siguientes. La inflación, manipulada por el, ratificado en su cargo, secretario de Comercio de la Nación, Guillermo Moreno, tiene un accionar coercitivo y violenta en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) que causó despidos y el manejo a su antojo de quien trabaja o no en el organismo para que el famoso IPC (Indice de Precios al Consumidor) que mide los precios de los productos de un resultado favorable al gobierno. Recientemente, se conoció la cifra de 8,5 % para el año 2007, la menor desde el año 2004, y ya se iniciaron los comentarios a favor y en contra.
La inseguridad, es un problema que aqueja a la población argentina desde la vuelta de la democracia, pero luego de la crisis del 2001, se acentuó específicamente en la provincia de Buenos Aires y en los sectores críticos del país. El traspaso de la Policía Federal al ámbito de la Ciudad de Bs. As. que impulsa Mauricio Macri es una cuestión fundamental a resolver y acordar entre el Estado y la principal oposición. La clave está en el presupuesto que tendría que enviar la Nación a la Ciudad para manejar la policía. La tensa y áspera relación entre la Presidente y el jefe de Gobierno porteño deben dejarse de lado para el beneficio de los habitantes para comenzar a resolver el problema más importante desde hace unos años en el país y que nadie supo o quiso encontrar un principio de solución. Es difícil que este Gobierno lo haga sino lo hizo su predecesor.
Otro hecho de la vida social y política de nuestro país que se deja ver luego de las elecciones, es la clara polarización existente. Los llamados partidos políticos no parecen serlo. Desde el mismo seno de los históricos Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista, se dilucidan y se diversifican sus integrantes de acuerdo a la conveniencia. Aunque CFK dijo al conocer su victoria: “Quiero convocar a todos los argentinos sin rencores, sin odio, el odio destruye”, en un mensaje de unión que no es tal en la práctica cotidiana, y menos si hablamos de política argentina.
En una clara señal de lo expresado, la inmensa cantidad de alianzas y coaliciones que se presentaron en los últimos comicios ejemplifica lo dicho: entre los candidatos a presidente figuran justicislistas o afines a la figura de Juan Doming Perón como la presidenta Cristina Kirchner por la alianza Frente para la Victoria, que incluyó a radicales K (militantes de la UCR pero afines al kirchnerismo al mando del ex gobernador de Mendoza y actual vicepresidente Julio Cobos); también, Alberto Rodríguez Saá, gobernador de la provincia de San Luis y disidente de la gestión K; peronistas aliados al ex ministro de Economía y candidato a presidente por la concertación UNA (Una Nación Avanzada), Roberto Lavagna.
A su vez, el partido fundado por Leandro Alem en 1891, tiene sus “seguidores” que no parecen ser tan confiables. Están encolumnados en diferentes coaliciones ya que el partido no presentó lista propia y está en crisis hace varios años. Lo dicho de Julio Cobos, electo vicepresidente y que perdió en su provincia a manos del hombre del Gobierno nacional, Celso Jaque. Las filas de UNA, lideradas por la mayoría radical, al frente con el líder de la UCR Nacional, Gerardo Morales. La Coalición Cívica, alianza del ARI de Elisa Carrió con el socialismo de Rubén Giustiniani, con el tibio apoyo del electo gobernador de Santa Fé, Hermes Binner, con el soporte de un sector del radicalismo, y de la Iglesia y la población judía con el rabino Sergio Bergman como hombre público que expresó su coincidencia con Carrió. En cuanto al ex ministro de Economía, Ricardo López Murphy, él contó con el apoyo del Mauricio Macri pero, se lo proporcionó sólo en la Capital Federal, no en otro ámbito del país, lo que lo dejo solo y apenas alcanzó un 2 por ciento de votos.
Es importante destacar a la Coalición Cívica, que pelea por ser la fuerza que pueda desbancar a la familia K en el 2011, pero, con una buena gestión de Macri en la Ciudad, la figura del ex presidente de Boca Juniors está por encima y con grandes chances, aunque no lo reconozca, de postularse para dirigir la Casa Rosada dentro de 4 años, y con serias ambiciones para obtener la presidencia.
Fueron 14 postulantes, que realizaron alianzas o coaliciones para tratar de conformar a los 35 millones de argentinos. El mando del panorama político y social argentino, le fue encomendado a Cristina Fernández de Kirchner para optar: o por seguir con el crecimiento económico con la contraversia de si el superávit se utilizará para paliar los males de la sociedad o si la gestión apuntará a la obra pública de la mano del polémico ministro de Planificación, Julio De Vido, para seguir enriqueciendo a funcionarios nacionales y a la familia oriunda de Santa Cruz.
Por Nicolás Resco




