(En simultaneo con Nadie Nunca Nada)

Haberlo dicho unos meses antes hubiera sido de prejuicioso, de ir en contra de un nuevo modelo de Ciudad; era hablar por el simple hecho de remitirse a la memoria y al discurso fácil. Ahora es una realidad: actividades culturales y típicas como el Festival de Tango de Buenos Aires y el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI), son eventos que parecen no figurar dentro de la agenda del jefe de Gobierno Mauricio Macri. Ya se rumorea que otros eventos, como el Festival de Jazz y el de teatro, tampoco ocuparían un lugar de interés público en los planes del ex Presidente de Boca Juniors. El periodista Maximiliano Tomas bien encuadró en su blog a estas decisiones como primeros temblores de la cultura macrista. Con su gestión comenzada, parece ineludible para cualquiera asimilar este tipo de medidas como una clara bajada de pulgar a todas las actividades culturales que por estos días no gozan del privilegio de la estabilidad. Lo interesante ahora sería saber a dónde irá el presupuesto que se le quita a estas movidas que son por y para la gente. Y por último, quedará analizar a dónde se dirige una Ciudad de Buenos Aires a la que de seguro, al menos este verano, le faltará una de las principales actividades turísticas, la sangre de los barrios bajos y uno de los bailes característicos y de mayor aceptación en el mundo: nuestro querido Tango.




