
Generalmente uno va a al teatro con el objetivo de ver una obra. Sin embargo hay una propuesta diferente realizada por el grupo ojcuro, donde ir al teatro se convierte en un juego de percepciones, intrigas e imaginación ya que la pieza se realiza íntegramente bajo la oscuridad total.
La historia, basada en La Isla Desierta de Roberto Arlt, esta realizada con la ausencia de luz. Entonces se convierte en un ejercicio sensitivo donde el olfato, el tacto y el oído trabajan juntos para llevar al público a un viaje por el mundo.
Ya desde el principio las reglas del juego son diferentes. El público ingresa al teatro de a grupos de diez, en fila y agarrados por los hombros. Los actores los guían y los ubican en las butacas. La experiencia es rara, uno va caminando por el pasillo sin saber como es ni a quien tiene enfrente y una vez en la butaca, no se sabe como es el teatro, ni en que ubicación esta… ahí es cuando arranca la imaginación.
Los sonidos llegan de todas partes: teclas, murmullos, papeleo. El olor a café ubica al público en una oficina con despachos, muchos trabajadores y una mañana monótona en la vida de estos hombres y mujeres.
Estos empleados trabajan en una oficina con vista al puerto de Buenos Aires, escuchando todo el día las bocinas de los barcos y recordando así sus deseos de la juventud, sus ansias de libertad y su actual opresión por un trabajo aburrido. Uno de ellos, un cordobés llamado Cipriano decide entonces contar historias sobre sus ficticios viajes por el mundo.
Comienza así un viaje de 70 minutos por los diferentes océanos; por un mercado en china repleto de gente, con ruido de carros, olor a sahumerios y canastos; por la selva en Malasia, con sonidos de animales salvajes y cascadas transparentes, olor a árboles y plantas; por una isla desierta en un día de tormenta y muy ventoso. Un viaje donde la imaginación cobra protagonismo creando escenarios diferentes pero muy bien caracterizados. La oscuridad no es entonces un impedimento si no una puerta hacía las aventuras, las sorpresas, las intrigas.
La propuesta del grupo Ojcuro, dirigido por José Menchaca y conformado en parte por actores no videntes es lograr que el público perciba como un ciego y que los sentidos cobren el protagonismo, sin necesidad de opacarse por el poder de la vista.
Ya hace seis años que el grupo protagoniza esta propuesta muy recomendable para todos aquellos que se consideren aventureros y abiertos a nuevas experiencias.
Por Sofía Ferreira




