En su último ensayo, Otros septiembres, Ariel Dorfan combina textos sobre la guerra de Irak, la muerte de Pinochet, el Che Guevara, Neruda, Einstein y Cortázar, entre otros. Además propone una mirada particular sobre una variedad de temas, como el bilingüismo en los Estados Unidos. A lo largo del libro el autor pretende que sus lectores se empapen de la terrible historia que vivió el pueblo chileno a partir del martes 11 de septiembre de 1973, cuando Augusto Pinochet derrocó, inconstitucionalmente, al gobierno de Salvador Allende. “Me ronda la necesidad de entender, de extraer el sentido oculto de esta yuxtaposición de los dos 11, que para mí se vuelve aún más enigmática al tratarse de la violación de las dos ciudades fundamentales de mi existencia”, aseguró Dorfan en la presentación de su libro.
Luego de exiliarse en Francia, el ensayista, se trasladó a Estados Unidos donde comenzó a colaborar con el New York Times y el Washington Post. “Los dioses malignos del azar histórico han requerido imponerle a otro país esa fecha triste, de nuevo un martes, de nuevo un 11 de septiembre de la muerte”, escribe Dorfan en uno de sus capítulos.
Sin dudas su relato esta escrito con rencor, dolor y resentimiento, entendibles, hacia las atrocidades que cometió Pinochet en su Chile natal, esto hace que la lectura resulte un tanto pesada y reiterativa. El sentimiento negativo del autor se ve reflejado en todo momento a lo largo de los capítulos. Seguramente quiere trasmitirles a sus lectores el sufrimiento vivido.
El libro no sigue un orden, comienza con un tema, se entremezcla otro y luego se retoma el primero, a veces esto puede marear y confundir al lector. Si bien el tema principal y que predomina es contar lo acontecido el 11 de septiembre chileno, el autor se hace un lugar para hablar sobre grandes artistas y pensadores y a ellos les dedica la quinta parte de su libro, Mis muertos favoritos.
Este ensayo esta dividido en partes y a su vez cada una tiene diversos capítulos que tratan diferentes temas. Uno de los más interesantes es Pablo Picasso tiene palabras para Colin Powell desde el otro lado de la muerte, esta vez el autor logra rescatar un texto escrito por el pintor y se lo dedica a Powell, secretario de Estado norteamericano. El efecto esta bien logrado y realmente parece que Picasso escribió esas palabras para el secretario.
El libro culmina con su epílogo, lógicamente, Los funerales de la sombra, que se subdivide en dos capítulos. En el penúltimo Dormfman, narra la venganza simbólica de un joven, Francisco Cuadrado Prats, contra el ex dictador Pinochet. Esta atrapante narración cuanta la historia de Prats, que perdió a sus abuelos cuando Pinochet toma el poder chileno. La historia es conmovedora, el abuelo de Francisco, el general Carlos Prats González era el comandante en jefe del ejército del gobierno de Allende, cuando decide, viendo la inminencia del golpe, abandonar su puesto y dejárselo a su “buen amigo Augusto”. Una semana más tarde de iniciado el golpe, Allende había muerto, Tohá y Letelier (ministros de Defensa de Allende) estaban presos y Prats y su mujer partieron a la Argentina para exiliarse. Francisco Cuadrado Prats tenía 6 años cuando mataron a sus abuelos y por este motivo quiso hacer justicia por mano propia, aunque el buen Augusto estuviera muerto. Decidió asistir a su funeral y hacer horas de cola para finalmente llegar al féretro y tener por fin frente a frente al dictador. Escupió el cristal para sentir un mínimo alivio y vengar de forma sutil el asesinato de sus abuelos.
El final del libro también resulta interesante, el escritor plantea que aunque el dictador haya muerto, su alma y su espíritu, quedarán siempre en el aire del Chile que lo vio nacer. “La batalla por el alma de mi país recién comienza”.
Por Antonela Canicais





